El día 2 del Estrellas Series Madrid dio comienzo a las 16:34 h. 70 jugadores, tras haber superado los días 1A y 1B, tenían la mirada puesta en hacerse con los más de 12.000 € que acompañaban al trofeo de campeón; pero antes había que alcanzar otro objetivo más modesto: hacerse con una de las 31 posiciones que daban derecho a premio.
No tardamos ni cinco minutos en despedir al primer eliminado -dudoso honor que correspondió a Roberto Garín-, pero pronto se le unirían muchos más. Lanoix, Carlos Moreno, Gisbert... imponían su ley y se convertían en auténticas máquinas de enviar jugadores a seguir el torneo desde la barrera.
Lanoix y Javier Veiga, dos de los mejor situados a comienzos del día, se sentaban en la misma mesa, algo que sus compañeros tuvieron que sufrir. José Luis mostraba una fortaleza que se antojaba imparable, poniéndose muy pronto por encima de los 300.000 puntos.
Entre los jugadores que nos abandonaron en esta etapa del día estaba Javier de Vicente. Este habitual del Estrellas protagonizó uno de los momentos más memorables durante la primera edición de las Series, al finalizar como uno de los cuatro jugadores que fueron eliminados simultáneamente en la burbuja de premios.
En esta ocasión tenía que decir adiós al torneo cuando el reloj marcaba las 18:00 h. Al verle partir, recordamos sus palabras: "si las cartas no se hubiesen puesto en contra, ahora estaría de líder destacado". ¡Ay!, las cartas...
Quedaban menos de de 15 jugadores para alcanzar la burbuja cuando nos dejó Javier Veiga. Fue una tarde aciaga para el polifacético actor, que apenas fue capaz de recoger un par de botes en los 3 niveles que llegó a jugar. El responsable de su eliminación fue Javier Mínguez, que con unas damas destrozaba las jotas de Javier y le arrancaba sus últimos puntos.
Cuatro mesas en juego y dos jugadores que empezaban a hacer ruido por su insistencia a la hora de sobrevivir ante la adversidad: José Patiño continuaba pavimentando su camino hacia los premios, al igual que Aixi Ji, que, con su juego, algo de fortuna y mucho de simpatía, hacía las delicias de su mesa.
A las siete de la tarde, el torneo alcanzó la burbuja. 32 jugadores no perdían de vista los desenlaces de las manos de las otras mesas ni los incrementos en las ciegas. Ellos no lo sabían todavía, pero esta fase del torneo iba a poner a prueba su resistencia. Tuvimos que esperar una hora, una hora en la que todo jugador que se jugaba su continuidad en el torneo lograba doblarse, para conocer al último de los que se irían sin premios. Pablo Lario puso las 4.000 fichas que le quedaban en la ciega grande (cuando esta estaba en 8.000) para enfrentarse contra una pareja de dieces y otra de nueves. Las comunes decidieron que no era su momento y abandonó la sala entre aplausos y palmadas de apoyo.
A estas alturas de la jornada, el patriarca de la saga de grandes jugadores que es la familia Patiño ya contaba con más de 200.000 puntos en su pila, y jugadores como Marcelo Camus fueron testigos de la furia del Jienense. Por su parte, Aixi Ji rozaba los 400.000. Eran las 21:00 horas y solo quedaban dos mesas en pie cuando llegó el descanso para la cena.
El descanso pareció no sentar bien a Patiño, que, pese a su espectacular remontada, nos reconocía que no había podido disfrutar en la mesa en ningún momento del día, siempre luchando por alcanzar o mantenerse en la media. Borja Banderas acababa con la ilusión de vivir una remontada antológica de José, tras completar un trío de nueves en el river que acabó con la pareja de jotas de su compañero de mesa.
Siro Lorente y Miguel Posadas fueron los siguientes en caer, y así llegamos a la eliminación de José Luis Lanoix. Julio Gisbert, otro de los jugadores que castigaron con convicción todas las mesas en las que estuvieron, dejaba fuera de juego a José gracias a una dama de tréboles que se impuso como kicker.
Tras José Lanoix le llegó el turno a Álvaro Marino Nadal. Francisco Javier Mínguez se volvía a meter en el papel de verdugo y con sus damas puso fin al torneo de Álvaro, que finalizó en 14ª posición
Poco después llegó la eliminación de Sergi Monferrer, que nos dejaba con 12 finalistas. Carlos Moreno y Paco Torres tampoco resistieron el ritmo y corrieron la misma suerte que Monferrer.
Nos encontrábamos en el nivel 24 cuando Sergio Caputo nos dijo adiós. Gisbert volvía a hacer de las suyas, con una pareja de jotas que dejaba a los dieces de Sergio con pocas opciones. Sin Caputo, los 9 jugadores restantes se agruparon en una mesa final provisional. Y decimos provisional porque la oficial, de ocho, solo se alcanzó con la eliminación de Mínguez. Joemeiry Brito se atribuyó la mayor parte de este mérito, tras arrancarle más de 450.000 puntos en apenas dos manos.
Los finalistas redujeron el ritmo y el juego se volvió más conservador. Tuvimos que esperar más de una hora para ver partir al siguiente eliminado. Jerry, tras cuajar un torneo excelente, tuvo que conformarse con recoger los 1.497 € del 8º premio
Aixi Ji se ocupó de eliminar a Borja Banderas. Quedaban seis jugadores, y en la mesa se empezaba a oír hablar de pacto. El reloj marcaba las 00:50 h. La igualdad en los stacks de los jugadores era total, lo que contribuyó a que, finalmente, todos accedieran a recibir 5.580 €, dejando aparte 3.722 € para el ganador.
Ahora sí, el juego pareció recuperar el ritmo que muchos echábamos en falta: Ji, Casanova, Miguel Mora y José Fernández abandonaron la batalla en menos de 30 minutos, media hora de juego frenético y trepidante.
La consecuencia directa fue que Julio Gisbert y Joemeiry Brito se quedaron solos para luchar por el título. Por momentos, la igualdad entre sus stacks llegó a rozar lo matemático.
A las 02:03, Joemeiry Brito lograba deshacerse de Gisbert, no sin esfuerzo, y se alzaba con el título de campeón.
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